Desafíos para el periodismo

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Martin Baron: “Los periodistas tenemos que comportarnos como profesionales, no somos miembros de un ejército”

  • El reconocido ex director de The Washington Post y autor del libro «Collision of Power: Trump, Bezos and The Washington Post», analizó los desafíos del periodismo en una charla ofrecida a los periodistas de Clarín.

Martin Baron es una voz de referencia para pensar la profunda metamorfosis del periodismo de las últimas décadas. El reconocido ex director de The Washington Post (entre 2012 y 2021) dejó su marca en algunas de las principales redacciones de los Estados Unidos, como The New York Times, el Boston Globe y el Miami Herald. En sus 45 años de carrera fue un férreo defensor de los estándares periodísticos, pero advierte que “nuestro campo está en un proceso de reinvención drástica”.

¿Cuáles son los desafíos del periodismo? ¿Cómo adaptarse a los cambios que supone la aparición de la Inteligencia Artificial? ¿Cómo se consume hoy la información? El periodista abordó las principales transformaciones en los medios de comunicación en una charla ofrecida a los periodistas de Clarín como parte de un ciclo de capacitación.

En 2013, Baron vivió en primera persona la crisis de los medios tradicionales. Cuando llevaba siete meses en su cargo,The Washington Post fue adquirido por el magnate y fundador de Amazon, Jeff Bezos. El flamante editor se enfrentó entonces a dos problemas: renovar un periódico en crisis y comandar una redacción en medio de la embestida de Donald Trump -por entonces, candidato a la Presidencia de los Estados Unidos- contra la prensa.

“Internet reclamó su propia forma de contar historias, al igual que la radio y la televisión tuvieron las suyas”, dice ahora en perspectiva. Bajo su dirección, el Post dio un giro de 180 grados y un viraje definitivo hacia el entorno digital: amplió sus coberturas, duplicó los periodistas en su redacción, incrementó sus ventas y suscripciones, y logró posicionarse nuevamente como un medio de prestigio a escala global. El lema del equipo era: las noticias de mañana ofrecidas hoy.

“Ahora tenemos acceso a herramientas más potentes y debemos utilizarlas. Si no cambiamos nuestra profesión junto con la tecnología para adaptarnos a las nuevas fronteras en el consumo de información, habrá otros medios que lo harán, aprovechando las oportunidades comerciales que les hemos regalado”, reflexiona.

Luego de ocho años de liderazgo, se retiró definitivamente de la redacción de Washington en 2021. Unos días antes, había ganado su premio Pulitzer número 11 por la investigación sobre el asalto al Capitolio perpetrado por una turba de seguidores del expresidente Trump. “El instinto periodístico no es una reliquia de otra época, sigue siendo clave para realizar el trabajo pionero y potente”, subraya.

Su último libro Collision of Power: Trump, Bezos and The Washington Post, que se publicará en mayo en España y América Latina, es una crónica personal sobre la última batalla de los medios de comunicación y los esfuerzos del expresidente Trump por desacreditar el rol de la prensa. El libro aporta claves sobre los principales desafíos del periodismo en un escenario de creciente polarización y hegemonía de las plataformas y las redes sociales.

«Lo que yo pensaba durante su gobierno es que debíamos centrarnos en nuestro trabajo, que no estábamos en una guerra con él. Teníamos que comportarnos como profesionales, no como miembros de un ejército. Debíamos mantener nuestras normas y estándares, pero teníamos que seguir buscando la verdad, haciendo nuestro trabajo. Creo que no hay otro remedio, es la misión del periodismo».

Baron nunca dejó de investigar al poder. Publicó los abusos sexuales de integrantes de la Iglesia católica en Boston, investigación que inspiró la película ganadora del Oscar, Spotlight; la vigilancia masiva de la Agencia de Seguridad Nacional; y la interferencia rusa en las elecciones de los Estados Unidos en 2016, entre otros casos de alto impacto.

Desde su perspectiva, los cambios en el consumo de noticias imponen condicionantes adicionales para el periodismo. “La rapidez es inevitable, pero supone un gran riesgo porque nos falta el tiempo que antes teníamos para comprobar los hechos”, señala.

En tiempos de proliferación de las fake news el vínculo con las audiencias también supone nuevos desafíos: “La gente no considera que les corresponde a ellos buscar la información, ni siquiera lo considera necesario. Esperan que las noticias relevantes les lleguen. La gente espera que conozcamos sus intereses”.

-¿Cómo lidiar con la inteligencia artificial en el campo del periodismo?

-Podría ser una herramienta muy poderosa para nosotros pero tendríamos que investigar cómo utilizarla. Deberíamos aprovechar esa tecnología, no podemos evitarla. Todos los reporteros y editores tienen más responsabilidades que antes y la IA nos podría ayudar, mejorando la productividad y haciendo más fácil nuestro trabajo. Pero también hay un gran riesgo con la IA generativa porque, obviamente, habrá más imágenes, videos y audios falsos y las personas los van a transmitir rápidamente. Tenemos que crear un equipo para verificarlos, y creo que los medios deberían ir más allá de la competencia para colaborar en las investigaciones porque habrá demasiados videos y audios falsos. Tenemos que organizar colaboraciones con especialistas en la IA también. Ahora hay algunas empresas que han empezado a desarrollar herramientas para detectar y refutar los videos y audios falsos; sin embargo, esas herramientas no son perfectas y necesitamos una infraestructura dentro del campo periodístico en la cual los medios colaboren para detectarlos y refutarlos.

Entre los retos que avizora a futuro, Martin Baron advierte que los medios de comunicación deberán adaptarse a una vertiginosa transformación. “Tenemos que afrontar el hecho de que nuestras estrategias y tácticas deberán cambiar con más frecuencia, quizás cada 6 años o menos, debido a los cambios constantes en la tecnología. Los periodistas tendrán que sentirse cómodos con la incomodidad. Frente a los retos que enfrentamos, no podemos permitirnos no ser optimistas. No debemos caer en el derrotismo, nuestra profesión es demasiado esencial para la democracia”.


Marina Dragonetti

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