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MATAR PARA VIVIR

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PUBLISHED: agosto 4, 2020

 

 

Son las 3 de la tarde y Jorge aparece en el living de la casa donde ahora pasa sus días… Me da la mano. Sus ojos celestes es lo primero que llama la atención . Su cuerpo aún tiene las huellas de la batalla . El brazo derecho muestra varios moretones y cascaras de lastimaduras. Tiene 71 años  este grandote  que mató para vivir.Se pasa crema en el brazo. Ya su cara no tiene huellas de los golpes y caídas.

Pasó casi una semana y cicatrizaron. Por dentro en su alma, una herida lo acompañará para siempre.

Trato de imaginarme a este abuelo luchando  en plena madrugada con un joven de 1.80 y 95 kg. El living de su casa es el campo de esta feroz pelea. Solo los alumbra la luz de la tele prendida. Son casi la 5 AM
Abrazados pegándose, cayéndose y levantándose. Jorge es pura adrenalina que lo mantiene vivo para no morir.Tiene una pistola en su mano mientras forcejea con el ladrón, mucho más joven, que no logra controlarlo. «Tirate al piso» le grita el jubilado… Unos 5 disparos suenan en la noche apagada de Quilmes, dos pegan en la humanidad del delincuente .Será su final.

Jorge quedó en pie,  aunque toda  su vida  ya no será igual…  No me animo a preguntarle de dónde sacó fuerza, agallas, control en ese momento. Tampoco si tiró a matar las 5 veces que apretó el gatillo…¿Fue pura supervivencia? Pienso que a cualquiera de nosotros puede pasarnos lo mismo, eso de definir  que sea “el ladrón o yo”. Y en ese instante,  ante el peligro, los golpes, los insultos, otros que puedan correr riesgos, una persona puede transformarse.
Tal vez Jorge se transformó.

De lo más íntimo de su ser  sacó valor y lo juntó con la bronca del tercer robo en la misma noche, lo juntó con la adrenalina de verse  al borde de la muerte y  de allí salió el guerrero que  peleó y vivió…

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