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PERIODISMO EN CUARENTENA

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PUBLISHED: abril 23, 2020

Voy bajando el ascensor y me miro en el espejo. Empiezo otro día de trabajo en un tiempo que no es normal.  Antes de llegar a Planta Baja  me pongo el barbijo.  La imagen que veo  es un tiempo que jamás lo soñé, siento que estamos en medio de una película de ciencia ficción que no tiene nada de fantasía.

En los primeros días de enero contaba una noticia que sucedía en un país lejano  en una ciudad  desconocida  que nos costaba pronunciar Wuhan. Eran tiempos en los que el Ministro de Salud Ginés González García afirmaba que de ninguna manera el Coronavirus llegaría a Argentina. Estábamos a fines de enero y aún no hablábamos de distancia social  y mucho menos de cuarentena…

Todo el tiempo recibo mensajes en las redes sociales para que los Periodistas nos cuidemos  y les quiero decir que  todos nos cuidamos para poder contar lo que sucede.  Está claro que el periodismo no puede encerrarse, debemos estar dónde pasan las cosas. Sea una guerra o una pandemia.  Sin un Periodista que lo cuente ¿cómo  nos enteraríamos  de lo que está  pasando?…

Ustedes y yo jamás imaginamos vivir algo así.: ¿No poder salir de nuestras casas?  ¿Hacer colas manteniendo distancia con el otro?  ¿Lavarnos las manos todo el tiempo con jabón o alcohol en gel? ¿Escuchar todos los días  el aumento de infectados y muertos?  No me digan que en enero o febrero sin ir más  lejos, nos hubiéramos reído si nos anticipaban lo que se venía.

Casi sin darnos cuenta  llegó la cuarentena total y mucha gente empezó  a sufrir las consecuencias de no poder trabajar.

Y eso trae desesperación y hambre.

Es insólito no poder salir. Insólito estar 24 hs dentro de tu casa mirándote la cara con tu familia. Muy raro pero necesario.

Escribo mientras estamos cumpliendo el día 33.Como la mayoría de los periodistas trabajé desde el día 1 de la cuarentena y cada día que hago una cobertura pienso dónde me puedo encontrar con el virus .  Trato de no tocarme la cara y me cuesta. Mecanizo algunos movimientos (lavo mis manos con alcohol en gel). Lo intento pero a veces no sale. Me hice amigo del barbijo.  Verme en  cámara con la cara semicubierta me lleva otra vez a las películas apocalípticas, pero sin duda lo estamos viviendo y más vale que lo tomemos en serio.

Detrás del coronavirus viene el desastre económico que ya llegó y a todos los sectores.  El ejército  llevó  comida a los barrios más  pobres de La Matanza. Hay colas para llevarse un tupper con guiso. Y cada día que pasa son más. Transmito desde la puerta de hospitales donde los médicos empiezan a enfermarse.  Tengo miedo de entrar a la guardia, ¿me infectaré?…

Algo sabemos: el Covid 19 le pega a todos. Los traumatólogos no pueden atender. Los odontólogos tienen un índice de contagio altísimo. Trabajan a cuentagotas.  Ni hablar de los que viven de changas  que  a diario buscan su sustento.

Siento que no vemos el final. Y eso nos genera angustia, incertidumbre. Y  el encierro para familias con chicos se vuelve insoportable

Estamos viviendo un momento único en la historia de la humanidad. Esto no le pasa a un grupo determinado, es transversal y puede matar por igual a ricos, pobres, de izquierda o de derecha, jóvenes y adultos mayores. Si no nos cuidamos podemos pasarla muy mal. Claro que los más  humildes tienen menos armas para enfrentar a la peste y a ellos debemos ayudar.

Llegó  la época  en la que los estados deben salir a auxiliar a la gente. No importa el origen  ideológico, es el tiempo de poner dinero para salvar gente que sino cae por  el #coronavirus pueden morir por las penurias económicas.

Todos mis días laborales  salgo con el mismo pensamiento:

Cumplir con mi función  como siempre,   aunque no puedo fallar en la prevención,  debo estar atento a cada minuto,  porque  la peste puede estar en cualquier  persona, en cualquier superficie. Así que a cuidarnos!!!

 

 

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