PATÉTICOS

 

Seguro que no descubro nada si digo que el nivel de nuestra clase política deja muchísimo que desear. No es nuevo, más bien es un fenómeno que se viene registrando desde hace décadas.
Los ejemplos están por todos lados y a todos los niveles.
En la vuelta de la democracia era un adolescente q estaba  empezando la secundaria. Recuerdo siempre aquel día del cierre de campaña del Peronismo. Era una tardecita. Yo en Loma Negra en mi casa, escuchando la radio cuando el Periodista describió lo que había pasado en el escenario. Herminio Iglesias quemaba el cajón en plena 9 de Julio. Pese a mi falta de conocimientos políticos y a mi inmadurez, me impactó lo que se describió. Después se sabría que fue un grave error que le costó el gobierno a aquel peronismo…
Los ejemplos de gente de la política preparada o no, bruta, violenta, están a la orden del día.
Los últimos capítulos fueron espantosos. Tristes.
Guillermo Moreno, ex funcionario K, violento ya desde que dice Hola, quiere ser Presidente! (si, leíste bien) y en un acto de campaña dijo SIN PONERSE COLORADO, que «se puede vivir de lo ajeno pero con códigos»….Moreno, que atendía con una pistola en su escritorio, no para de juntar en su CV actos violentos, mentirosos pero esta «recomendación» no tiene desperdicios.
Casi al mismo tiempo la lengua descontrolada de Elisa Carrió provocó  un papelón muy feo.
En Córdoba se mandó con que » gracias a Dios se  murió De la Sota porque si no»…SIN PONERSE COLORADA DE VERGUENZA. Totalmente innecesario. Muchas veces se valoran las denuncias de Carrió,sus definiciones sin edulcorante y al hueso. Sin embargo  esta vez provocó espanto.
Moreno-Carrió  generaron conmociòn  entre sus seguidores, demostrando graves falencias en lo que denominamos comunicación de crisis. Estoy seguro de que sus dichos  serán usados como ejemplo de lo que NO hay que responder.
Exabruptos. Malas palabras. Ofensas. No hay grieta. De ambos lados generan vergüenza ajena y rechazo. Nos dejan la sensación  de que todo vale. Y aunque no se den cuenta, su reputación  queda herida, golpeada.

Pero ¿qué le hará una mancha más al tigre?

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