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La chica de las Salinas

Autor
PUBLISHED: noviembre 12, 2018

 

 

 

 

 

 

AdriBCPh

 

La mujer que me recibe usa lentes espejados. Su piel es morena y brilla, bronceada por el sol norteño. Se llama Eva. No es alta y creo que aprovecha el sombrero grande que usa para tratar de pasar aún más desapercibida. Tiene puesto un sweater de color verde fuerte que no deja de llama la atención porque todo lo que nos rodea es absolutamente  blanco…

Eva es coya de la Comunidad Pozo Colorado. Habla lo justo y necesario y su voz es suave aunque no hay que hacer mucho esfuerzo para escucharla. Donde estamos es una inmensidad blanca ocupada solo por el silencio. Ella, como la mayoría por acá, tiene la boca hinchada porque mastica coca.

Vive a unos pocos kilómetros de este lugar paradisíaco, donde la estoy conociendo. Me cuenta que comen de lo que cultivan y crían. Le pregunto si el Gobierno jujeño los ayuda- «Más o menos» -dice

Creo que debe tener no más de 30 años. Es demasiado formal. O tímida. O tal vez las dos cosas. No deja que me distraiga. Tiene poco tiempo y  quiere contarme todos los secretos de donde estamos.

Eva está preocupada porque no pise en cualquier lado. Quiere que siga la huella. -Hay pozos de sal y podés hundirte- dice.

Estoy sobre un mar blanco. Hacia donde miro todo es blanco.  Acá siento que el sol pega más duro al encontrarse con esta superficie uniforme y tan clara

Las #salinasgrandes son una maravilla increíble que aparecen después de subir y bajar la montaña por la cuesta de Lipan,  a unos 60 km  de Purmamarca.

«La cuenca endorreica se formó hace millones de años con agua salada que se evaporó y quedó la sal»

Me cuenta que la costra de sal tiene un espesor de unos 30 cm. Me muestra las piletas  de extracción de sal que grupos de coyas y empresas privadas se reparten para su explotación. De ahí sale la sal que usamos.

Llevo un rato escuchando a Eva que ahora se ofrece a sacarnos  fotos, una forma de decirnos que el paseo va terminando. Caminamos. El mediodía es muy caluroso pero Eva parece no sentirlo con su pullover manga larga.

Apura el paso para que  volvamos a la entrada del Salar. Otros esperan para una nueva guiada.

 

Eva seguirá en lo suyo, disfrutando  de ese desierto bello e inexplicable.

 

 

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