Sponser

APOSTILLAS DE AGOSTO

Autor
PUBLISHED: septiembre 10, 2018

SU «LUGAR EN EL MUNDO»

La casa de Cristina en Calafate es imponente. Tiene tres plantas, un subsuelo y además, un gran jardín rodeado de álamos. En algunas paredes de color bordó se nota la falta de mantenimiento. Necesitaría ya una mano de pintura.

Durante el allanamiento que duró tres días vi lo que es la soledad del poder. Solo el primer día hubo unas treinta personas que gritaron en favor de la ex Presidenta desde la vereda de enfrente de la casa, rodeada de policías. Aguantaron unas 4 horas; cuando cayó la tarde y bajó bastante la temperatura se fueron. No volvieron  al otro día y tampoco lo hicieron  en el tercer día de búsqueda de la justicia.

Calafate siguió lo que le pasaba a su vecina más famosa por la tele o con indiferencia. Los militantes del movimiento Nacional y Popular de otros tiempos prefirieron mantenerse lejos.

Un vecino lo simplificó muy bien: » ya no hay caja para mantener tanta militancia»…

———————————————————————————————————————————————————————————————————————————————————————————————-

42

 

Voy a recordar ese día de finales de agosto. Para mi será el día en el que una noticia volví a impactarme. Siempre digo que con esta profesión y tantas noticias que se van superando en brutalidad, impacto o gravedad, ya mi capacidad de sorpresa o asombro está acotada.

Este 30 de agosto después de las 13 hs el dólar había superado de la barrera de los $40. El asombro se dibujaba en cada cara que apuntaba la mirada a las pantallas de las casas de cambio. El murmullo que busca una explicación y el celular que  registra el momento para que nadie dude de lo que estaban viendo.

La pantalla saltó de $37 a $ 40, en dos  minutos como un rayo, un dólar empezaba a valer 40 pesos. Las cámaras de la tv parecían paralizadas en las pizarras, no había paneos, nada importaba más que esos numeritos.

Esa tarde no estaba todo dicho. Los $ 40 fueron  $42 y aún faltaba in rato para las tres de la tarde cuando la city empieza a descansar…

Nos mirábamos y no hacían falta palabras, teníamos angustia y tristeza.

Y la sensación de que esa película que ya la vimos, vuelve a repetirse.

 

Recommended For You

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *