IMPRESIONES : Hotel de travestis

 

 

 

Cuatro pisos,diez ventanas y una sola puerta.. Un bloque de color azul sin muchas pretensiones, donde Palermo se vuelve Villa Crespo.
La cámara de televisión las alborota y van apareciendo de a uno, como si quisieran presentarse .De pronto están en todas las ventanas. El extraño soy yo.
Hay en cada una de esas ventanas una historia, un sufrimiento y seguro, una necesidad. En el Hotel de travestis se acostumbra a hablar fuerte. Desde la vereda de Araoz al 900 se escuchan risotadas, alguna que otra queja o un insulto.
En este hospedaje no todas las ventanas, tienen persianas, entonces se ven cortinas de color fucsia que impactan contra el azul fuerte de la fachada…Alguien pintó una mujer semidesnuda con un corazón de fondo, tal vez como un mensaje de que rodos los caminos del placer y el sexo (pago) conducen hasta ahí…
Vienen de Chaco, de Jujuy, de Tucumán, y de quien sabe qué otros lugares. La historia de siempre: vienen para alejarse de la familia que no los aceptan o en busca de hacer dinero para una vida mejor…Y la gran ciudad no se las hace fácil.
Durante muchos años ese lugar fue para ellos, una cárcel. Los trajeron engañados, los obligaban a trabajar y de ahí los mandaban a Francia o Italia.
Antes y ahora el Hotel de Travestis marca el pulso del barrio, para bien y para mal.

Puertas adentro , intuyo un mundo de deseos, lágrimas y muchos sueños rotos.

La vida misma.

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