La aventura rusa de buscar un hijo

 

César tiene 55. Es profe, convive a diario con chicos en su escuela de fútbol. Son los hijos que aún César no pudo tener pero que busca, sueña…este hombre

grandote de voz firme es uno de los miles que quiere ser padre y no puede…el camino de la adopción ha sido larguísimo, tortuoso, lo mismo que para otros, o tal vez

peor. Con su mujer nunca se dieron por vencidos y cuando las trabas y la burocracia de acá cerraban todas las puertas hicieron las valijas para ir a buscar a sus hijos

Lejos, lejísimo…

El día que le contaron, César pensó que podía ser una buena idea; trámite más rápido que el argentino,  fue el mensaje. Y se convenció. Y convenció a Mónica…

Rusia les daría alegría a sus corazones.

Rusia ese país gigante a 16.807 km de Buenos Aires los recibió por primera vez hace 2 años. El choque cultural quedó suavizado porque el camino hacia sus hijos parecía despejado. La embajada argentina acompañaba. Lo que acá resultaba imposible, allá lejísimo, se podía…

En ese primer viaje César y su mujer «conocieron» sus hijos rusos. El primer contacto fue mágico. Rubios, ojos claros intensos. Los chiquitos vivían en el interior

ruso, pobre. Habían sido abandonados y pasaban sus días  en un internado. Estaban enfermos. Desde Bs As, para quedarse tranquilos, los nuevos padres pagaron los servicios de un médico español.

Hubo un segundo viaje. César y Mónica volvieron a reencontrarse con sus «hijos».

Faltaba poco para que el sueño fuera realidad.

Mientras tanto el gobierno argentino decidía impulsar la unión civil. En un gesto de modernidad el congreso votó la ley. Sería un antes y un después para los argentinos que buscaban ser padres en Rusia. El presidente Putín disconforme con esa ley, en total desacuerdo ordenó frenar los trámites de adopción de argentinos…algo así como una sanción.

César y Mónica llevaban gastado miles de Euros. Empezaron a sentir que Todos los canales que tenían abiertos se cerraban…corría el año 2013.

Hoy, ellos y otros 12 matrimonios siguen esperando…la ilusión de ser padres vía Rusia, esta herida de muerte.

 

 

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