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Fanatismo enloquecido

Crónicas de Darío
PUBLISHED: mayo 21, 2016

bo         boca

 

 

¡Qué locura! ¡Qué mal estamos! Me tocó contar en la tele, la historia de Eduardo, un chico de 26 años al borde de la muerte.
Cuando les cuente por qué, seguro que sentirán lo mismo que yo: dolor, tristeza y espanto de que esto nos pase a todos como sociedad…
Eduardo es de Boca. La noche en la que el equipo pasó a la semifinal salió de la Facultad y quiso ver el partido en un bar de San Telmo. Fue con 2 amigos.
A Boca le costó mucho pasar, el partido fue tensionante. El empate y otras jugadas del equipo eran acompañada por las exclamaciones propias de 3 hinchas frente a un tv. Ni hablar de los penales…Se notaba que eran de #Boca.

Cerca de ellos en el Bar Delbón había un hombre que los hostigaba, los insultaba… ¿sería hincha de otro equipo? ¿Sería de River por lo que se molestaba por la alegría de los de Boca?
Boca ganó en los penales. Los 3 estudiantes de ingeniería dejaron el bar felices. El otro hombre también. Dos pasos fuera del Bar se les fue encima, sacó un cuchillo y lo clavó en el corazón de Eduardo Cichino…
El futbol, se sabe, rebalsa de hechos de violencia. Si no es en la cancha es afuera. Si no van los visitantes es entre los del mismo equipo. Puede haber piñas, cuchilladas o balazos…

Estamos enfermos mal. 

Este caso de #fanatismo asesino fue lejos de un estadio. No fue por que se jugaba un clásico. No importó. El solo hecho de manifestar una idea o simpatía por algo o alguien puede ser motivo de una guerra. La chispa que enciende la violencia. Un gol y de la alegría se pasa al desastre…
Mientras Eduardo lucha por su vida pienso que su caso es apenas uno más. Otra muestra de lo que nos está pasando cuando alguien se  topa con otra persona con gustos o ideas diferentes. Expresar esas ideas, sea lo que sea, puede provocar una tragedia…

Tal vez si desde lo más alto de nuestra dirigencia (política, deportiva, civil) empiezan a bajar, en serio, mensajes tranquilizadores y si sumamos más educación para todos, algún día,  seremos una sociedad madura y tolerante.

Hoy estamos le-jí-si-mo…

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