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Un argentino desencantado

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UPDATED: septiembre 8, 2014

El reconocido empresario argentino Martín Varsavsky contó en su blog los motivos por los cuales ya no visita Buenos Aires. Para referirse a su “experiencia con la Argentina”, hace una cronología.

Varsavsky tiene hoy 49 años. Dejó la Argentina cuando tenía 17 junto a su familia, luego de que la guerrilla explotara una bomba cerca de su casa y un primo suyo fuese secuestrado por las Fuerzas Armadas.

Primero desde los Estados Unidos y después desde España volvió a contactarse con la Argentina, pero siempre con consecuencias negativas. Escribió artículos periodísticos y lo amenazaron de muerte, fue estafado y tildado de corrupto por los distintos gobiernos de turno, su esposa fue salvajemente asaltada en su primera visita al país y su hermana vive inmersa en un litigio con su ex esposo, que desde hace años le impide ver a su hijo.

A continuación, la historia completa de este argentino desencantado:

“Soy argentino, porteño. Me fui de Buenos Aires a los 17 años, ‘me fueron’ como se decía cuando era chico. Me fueron durante la dictadura militar. A esta altura de mi vida he vivido el primer tercio de mi vida en Argentina, el segundo en USA y el tercero en España. Tengo 49 años. Frecuentemente recibo invitaciones para ir a Buenos Aires tanto de tipo personal como de trabajo. Antes iba y trataba de hacer todo lo que podía por mi país. Pero hace un par de años que decidí que le dejaba la batalla a otros porque para mí, el contraste de lo feliz que es mi vida afuera con la seguidilla de cosas tristes que me ocurrieron en Argentina era y es muy grande. Así que ya no voy a Buenos Aires. Lo que sigue es una explicación. Es muy personal. Concierne a mi vida. No es un resumen sobre la Argentina sino sobre mi experiencia con la Argentina. Empiezo con la cronología.

1966, tengo 6 años, mi padre llega seriamente herido a mi casa, sangrando, era la noche de los Bastones Largos, la Policía argentina les pega a los profesores de ciencias exactas. Mis padres me dicen que fue un accidente de automóvil. Yo no entiendo porque el coche está bien.

1976, la guerrilla pone una enorme bomba a metros de mi casa en Las Heras.

1975mata a un jefe de policía cuyo nombre no recuerdo y a otros que viven debajo de él. Mi casa tiembla.

1976, amigos, conocidos, empiezan a ‘desaparecer’ del Colegio Buenos Aires, del Nicolás Avellaneda, mi colegio. Son chicos, somos todos chicos, tengo 15 años. Tengo miedo, mucho miedo, miedo a los coches Falcon, miedo a los policías, miedo a los secuestros.

1977, mi primo hermano David Horacio Varsavsky es secuestrado por las fuerzas armadas argentinas vestidas de civil, y asesinadoTenemos que emigrar urgente a Nueva York. Nunca supimos en qué circunstancias murió este maravilloso chico de 18 años recién cumplidos. Dicen que en los vuelos de la muerte donde tiraban a adolescentes como David desde un avión en vuelo al mar sin paracaidas. La hermana de la chica con la que salía en ese momento también es secuestrada, pero negociando y pagando la encuentran en un campo de concentración y milagrosamente se salva. Ellos también emigran.

1983, mi padre muere en un avión volando de Nueva York a Buenos Aires de un ataque al corazón. Una triste coincidencia. Puede pasar en cualquier lado. Pero además roban el dinero de la familia que llevaba encima. Lo roban estando él ya muerto. He comentado el tema de cómo desapareció el dinero para la operación de mi tío Roberto y me duele escuchar a gente que dice ‘no me sorprende, $10 mil dólares es mucha plata’. El tema de la justificación del robo por oportunidad, necesidad o pobreza era un dogma con el que crecí hasta que estuve mucho por Asia y vi como India y China, los dos países con más pobres del mundo, son muy seguros.

2001, escribo un artículo en el que argumento que la Argentina tendría que pasar sus militares a retiro, tener sólo un control fronterizo y una policía mejor y menos corrupta. Que tendría que usar el dinero que se ahorraría en gasto militar y en educación. Que la Argentina tiene un problema de seguridad interna, no externa, y que la seguridad de todo tipo, trabajo, crimen, se aumenta con educación. Desde entonces familiares míos recibieron frecuentes amenazas de muerte hacia mí. Algunas muy precisas tipo ‘sabemos que en que hotel te quedás, la próxima vez que venís te matamos’. Las amenazas siguieron por años.

2002, luego de haber donado 11 millones de dólares para crear Educ.ar el gobierno se queda con U$5 millones y los usa para cubrir el déficit y no para la educación rompiendo el contrato de la donación. Yo tengo que volver y hacer una campaña política, poner a Educ.ar en la tapa de los diarios, y finalmente Daniel Filmus y Alejandro Piscitelli salvan Educ.ar que ahora es un éxito y tiene hasta un canal de televisión Encuentro que es muy bueno, pero la experiencia fue muchísimo más dura que EducarChile que funcionó muy bien desde el principio.

2005, el gobierno de Kirchner me pide que salve la aerolínea Southern Winds. Presto 6,3 millones de dólares para salvar a esa aerolínea y pierdo la mitad del dinero cuando encuentran a personal de la aerolínea contrabandeando drogas y el mismo gobierno que me pidió que preste junto al emprendedor cierra la aerolinea. Cortaron el árbol en vez de sacar las manzanas podridas. Además de perder el dinero vi lo mal que funcionaba el gobierno de Kirchner. 

2006, la oficina anticorrupción del gobierno de Kirchner me hace juicio porque dice que en mi declaracion patrimonial cuando era director de Educ.ar Sociedad del Estado no declaré una tarjeta de crédito. La oficina anticorrupción pierde el juicio. La oficina anticorrupción apela el juicio siendo la intención de los Kirchner, que ya me habían echado como embajador itinerante de la Argentina que fui durante el gobierno de De La Rúa y Duhalde sigue su campaña de desprestigio. Pierden de vuelta.

2006, lanzamos Fon en muchos países pero no en la Argentina. A través de este blog se genera mucho entusiasmo por Fon en la Argentina y aunque nuestro foco es Europa, Japón y USA decido probar llevar Fon a nuestro país. Enviamos nuestros routers a la Argentina. Al llegar nos piden un soborno para sacarlos de la aduana. No queremos pagar el soborno. No hay manera. Hace años que tratamos de pedir un permiso para nuestros routers sin pagar soborno. No nos lo dan. Los routers volvieron todos a España. Los vendimos en Europa. La gente que tiene que importar productos o insumos me dice que es imposible hacerlo sin sobornar. Que hay un tal Moreno que cambia las reglas todo el tiempo y fomenta la corrupción. Yo ya desistí de importar foneras. Durante un tiempo le decía al argentino que quiera una que pase por mi oficina en Madrid y se la regalaba. Ahora no lo hacemos más.

2007, llega mi esposa Nina Varsavsky a Buenos Aires por primera vez en su vida y a la cuarta hora de estar en nuestra maravillosa y sufrida ciudad es víctima de un robo violento. A los pocos días su amiga Marta es víctima de otro robo violento, esta vez con pistola. Nina fue por dos años periodista en África viajando por numerosos países y nunca fue asaltada. Sabemos que una persona no es una estadística pero en mi vida Nina es mucho más que una estadística. Volvimos a Buenos Aires pero nunca más pudimos salir a caminar tranquilamente. Los amigos nos aconsejan que para salir en Buenos Aires hay que: no llevar cartera ni bolsos, no llevar máquinas fotográficas ni filmadoras, no llevar teléfonos buenos, no llevar un lindo reloj como el que la madre le regaló a Nina cuando era chica, no llevar bolsas de compras y que entonces podés ir tranquilo.

2008, cuando creí que ya se acababan los temas relacionados con la Argentina mi hermana es víctima de un caso de incompetencia o quizás corrupción judicial en Buenos Aires y no sólo pierde la tenencia de su hijo sino que además no recibe visitas y hace 14 meses que casi no puede verlo. La estoy ayudando con un equipo de abogados para solucionar este triste tema que ha hecho que yo no pueda ver a mi sobrino de 13 años ni él a sus primos (mis cuatro hijos) ni viajar a Uruguay o a España. Pero lo más importante es el tema del pobre Fran que no puede ver a su madre Paula. Una situación tan triste como anómala.

Aclaro que casi todas estas cosas me pasaron no viviendo en Argentina y yendo muy ocasionalmente. No vivo en Argentina desde que tenía 17 años recién cumplidos.

Ahora comparemos esta historia con mi vida de 18 años en Nueva York y 14 en Madrid, donde estudié en New York University y Columbia University y me fue muy bien. Donde empecé 7 empresas y 6 salieron bien, donde tengo una esposa y 4 hijos maravillosos, donde mis amigos viven también vidas tranquilas y felices con problemas normales tipo el fallecimiento de un ser querido, un divorcio, cosas tristes pero esperables. Es más, afuera de la Argentina no he tenido un problema en mi vida de la gravedad comparable a lo que puse en la triste lista. Mi vida afuera de la Argentina ha sido y es una gran vida con más alegrías que tristezas y algún revés ocasional del que he podido salir.

También comparemos esta historia con Uruguay, un país tranquilo que he visitado todos los años de mi vida. José Ignacio, una maravilla de lugar, con una playa de las mejores del mundo, unos recorridos hermosos para hacer en bicicleta, gente amable, general honesta, un país que me recibe con los brazos abiertos. Uruguay se parece bastante al interior de la Argentina donde mis experiencias siempre fueron buenas. Conozco todas las provincias argentinas menos San Juan y Catamarca. Este verano me enteré de que no soy el único emprendedor de internet argentino que prefiere Uruguay. Marcos Galperín, el inspirado creador de Mercado Libre, vive con su familia muy tranquilo en Montevideo.

Espero que este artículo no ofenda a nadie. Sé que la Argentina tiene gente fantástica, no tengo más que visitar Educ.ar para verlo con mis propios ojos. Conozco casi toda la Argentina, la recorrí bastante en bicicleta y vi gente maravillosa. Hay un gran contraste entre el interior y la capital. Pero la gente fantástica no gobierna el país, no dirige, es pisoteada y robada a diario por gente que no es nada fantástica y está en el poder. Pero más allá de todo lo que yo quiero comentar con este relato es mi experiencia, mi explicación de por qué no voy yo a la ArgentinaPorque no pienso ir hasta que las cosas cambien. Sé que hay injusticias en todos los países. Pero a mí, las que me tocaron están asociadas con mi país natal.

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